La kabala fÃsica. CapÃtulo once.
41. MALKUT: EL REINO EN LA TIERRA
Entramos en la primera esfera del Ãrbol de la Vida: la Sefira de Malkut, el Reino.
Pero en la Kábala FÃsica no buscamos un reino lejano ni una corona de metal. El Reino es el plano fÃsico encarnado, la manifestación concreta de la luz en la materia. Y en el templo muscular de tu cuerpo, el glúteo es el músculo rey.
El glúteo es el rey absoluto de la anatomÃa humana.
FÃjate en la sabidurÃa del lenguaje popular. Cuando el ser humano se sienta en el baño a hacer sus necesidades más primarias y fisiológicas, llama a ese lugar "el trono". No es una casualidad. Es el inconsciente colectivo reconociendo el punto de asentamiento del rey.
El glúteo es el músculo más grande, potente y denso de todo el traje biocorporal. Es la estructura que te conecta con la tierra, la masa que recibe el impacto de la gravedad y el motor hidráulico que sostiene la verticalidad de la pelvis y el equilibrio entero de las piernas.
42. LA MAJESTAD DE LA INCLINACIÓN
Pero la verdadera majestad del glúteo no radica solo en su fuerza bruta, sino en su capacidad funcional única: es el músculo que permite inclinarse.
Solamente es rey aquel que tiene la capacidad de inclinarse.
Cuando un rey se inclina para servir a su pueblo, se vuelve más rey. Pero cuando un sirviente intenta actuar como rey sin la capacidad de inclinarse y servir, se vuelve más sirviente, más esclavo de su propio ego.
Inclinarse es el gesto sagrado de la reverencia, de la humildad y de la entrega. Es la capacidad de doblar la cadera manteniendo la columna erguida, de descender a la materia sin perder el eje. Un glúteo débil, acortado o atrófico es la marca fÃsica de una persona incapaz de inclinarse, una persona rÃgida que confunde la soberanÃa con la soberbia.
Solo cuando el glúteo está bien asentado, despierto y firme, el cuerpo crea la cimentación hidráulica necesaria para recibir el aluvión de energÃa que desciende desde la Supraconciencia, desde ese punto inefable que es anterior a la misma idea de Dios.
43. LA APERTURA EN LA MEDITACIÓN Y EL CENTRO DE GRAVEDAD
Aquà reside una de las claves maestras de la fisiologÃa Zen y del entrenamiento neurocelular.
Durante siglos, los maestros han meditado sentados en el suelo con las piernas cruzadas en postura de loto o medio loto. La mente ordinaria cree que el silencio mental es un logro intelectual o respiratorio. Pero la realidad biomecánica es otra: es la apertura profunda del glúteo medio y del tensor de la fascia lata lo que produce el anclaje perfecto en el cojÃn (zafu).
Cuando el glúteo medio se abre y cede, la pelvis bascula, los isquiones se clavan en la tierra y el centro de gravedad desciende de la cabeza al Hara (el vientre bajo). En ese instante exacto en que el peso se deposita en el Reino, la mente se calma de forma automática. No necesitas luchar contra los pensamientos: al asentar el glúteo, el ruido de la cabeza se apaga porque el centro de gravedad ha vuelto a su lugar sagrado.
44. REY EN TU REINO O MENDIGO EN SUELO AJENO
El gran drama del ser humano moderno es que ha derrocado al rey de su trono.
En lugar de usar la potencia del glúteo y el centro de gravedad para ser el soberano de su propio Reino corporal, intenta gobernar su vida usando la cabeza como centro. Se apoya en el pensamiento desbordado, en la preocupación y en el control analÃtico.
Es ahà cuando se cumple la amarga advertencia de los antiguos textos Zen: prefieres ser un mendigo en un reino ajeno antes que el rey de tu propio Reino.
Vivir desde la cabeza es andar mendigando aprobación, seguridad y certezas en el mundo exterior. Vivir desde el glúteo y el centro de gravedad es tomar posesión de tu trono fÃsico, pisar la tierra con soberanÃa y permitir que el Ãrbol Invertido despliegue sus raÃces celestiales desde una base inamovible.
El glúteo es la cimentación de la Kábala FÃsica. El centro de gravedad es el altar. Y tu cuerpo es el Reino que estás llamado a gobernar.