Capítulo 5: El Círculo de Poder
¿Me oís bien? Perfecto.
Escúchame y atiéndeme un momento.
La primera parte de esta meditación consiste en calmar el instinto de supervivencia.
Cuando estás intranquilo o intranquila, cuando tu mente no se detiene, cuando sientes que no ves con claridad lo que te rodea… todo eso es el instinto de supervivencia hablando. Es la voz del miedo. Es la parte de ti que busca controlar lo incontrolable.
Por eso, el primer paso es calmar ese impulso. Respirar. Sentir el cuerpo. Volver al presente.
El segundo paso es concentrar la emoción en un músculo concreto. Puede ser el pecho o los hombros.
El pecho representa los valores: lo que amas, lo que defiendes, lo que te da sentido.
Los hombros representan la eternidad: la dirección hacia la que caminas, el lugar al que deseas llegar.
Cuando unes las manos y aprietas, estás creando una conexión. En ese gesto, algo profundo ocurre en tu cerebro: se activa la sinapsis entre el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo, el puente entre lo creativo y lo racional.
Por eso apretamos las manos. Porque en ese punto central, donde ambos hemisferios se encuentran, se crea un círculo de poder.
Ahí no hay exceso de imaginación ni exceso de juicio; hay equilibrio, armonía, presencia.
Recuerda:
- Si eres creativo, pero no juicioso, ¿de qué te sirve tu creatividad?
- Si todo lo juzgas, pero no eres capaz de crear, ¿dónde está tu vida? ¿Dónde está tu alegría?
Lo importante es unir ambos lados del cerebro, integrar lo que imaginas y lo que analizas.
El cuerpo te guía en ese camino: la cadera, la zona genital, el centro de tu supervivencia. Es ahí donde nace la energía vital. Cuando meditas en un músculo —cuando lo tensas y lo sientes—, estás enseñándole a tu emoción a no dominarte, a no destruirte.
Créeme: la única manera de detener una emoción que te desborda es activar el músculo.
El músculo es el ancla, el punto físico donde la mente se ordena.
Y por último, recuerda:
No sirve de nada ser creativo y llevar una vida vacía.
No sirve de nada ser juicioso y vivir en constante crítica sin felicidad.
Estamos trabajando con tres niveles de tu cerebro:
- El cerebro reptiliano, tu instinto de supervivencia.
- El cerebro límbico, tus emociones.
- El córtex, tu razón y conciencia.
Esta meditación los une. Los equilibra. Los reconcilia.
Esa es la clave del círculo de poder: un cuerpo firme, una mente clara y un alma despierta.