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Miguel Mochales

Miguel Mochales

martes, 1 de septiembre de 2026

60. Tratado de sabiduría capítulo 26

 CAPÍTULO 26: EL COMO AMAS, EL TEMPLO DE LA ADORACIÓN Y LA CUMBRE DEL TRATADO DE SABIDURÍA

I. La distinción suprema: De "amar" a "CÓMO AMAS"

A lo largo de las páginas de este Tratado se ha desglosado la ingeniería de la mente, la contención del silencio, la superación de la ignorancia y la belleza del gesto heroico. Sin embargo, al alcanzar la madurez sagrada de los 60 años, todas las disciplinas convergen en un único punto pivotante sobre el que gira el universo entero: el acto fundamental de cómo amas.

Amar es un impulso primario y universal; hasta un pajarillo en el bosque ama instintivamente la vida, la rama que lo acoge o su propio canto. La masa ama de forma posesiva, reactiva, dependiente y hambrienta de aprobación. Por eso, el sello definitivo del Maestro no reside en la mera capacidad de sentir afecto, sino en la exquisitez, elevación y sacralidad de la forma de amar.

II. La lección de Quevedo: La devoción emancipada del deseo

El genio del Siglo de Oro, Francisco de Quevedo, destiló la esencia de esta alquimia afectiva en versos inmortales:

«Amo y no espero porque adoro amando, ni mancha el deseo... porque cortés vivo y muero idolatrando.»

[ Amor del Ego ]      ──>  Exige, espera retribución, mancha con la posesión y sufre por el resultado.

                                               VS

[ El "Cómo Amas" ]    ──>  Adora amando, vive libre de expectativa, transfigura el deseo en cortesía sagrada.

Al llegar a esta etapa de la vida, el amor se ha limpiado de la urgencia del ego. Ya no se ama para obtener algo del otro, ni para llenar vacíos de soledad, ni para calmar la ansiedad de la existencia. Se ama desde la plenitud absoluta del Ser. Se adora por la pura gracia de adorar. Es la devoción elevada al rango de arte supremo, donde el deseo no mancha porque se ha transmutado en reverencia y elegancia inexpugnable.

III. El templo, la oración y la sacristía del Ser

Como recordaba con lucidez el gran maestro Miguel: "Vive enamorado". Pero este "vivir enamorado" no es una ensoñación romántica infantil; es una arquitectura litúrgica de la consciencia frente a Ella:

De su cuerpo, el Templo: La materia de la persona amada ya no es vista como un objeto de consumo biológico, sino como la manifestación física más sagrada del cosmos, la catedral viviente donde habita la belleza.

De su interior, la Oración: El mundo interno de Ella —sus pensamientos, sus silencios, su alma— se convierte en la plegaria silenciosa del propio espíritu.

De su aura, la Sacristía: Todo el espacio que rodea su presencia, el aura intangible que emana de su existencia, es la sacristía: el recinto reservado exclusivamente para custodiar y honrar lo divino.

IV. La verdadera razón del Tratado de Sabiduría

Se llega al umbral de los 60 años no para acumular títulos, ni para contar victorias pasadas, ni para dictar sentencias sobre el mundo. Se llega a esta edad únicamente para tener tiempo, lucidez y serenidad para entender esto y vivirlo.

Este texto no se titula Tratado de Sabiduría por la cantidad de datos que contiene, ni por la erudición de sus análisis, ni por la precisión con la que descompone las ilusiones de la época.

Se llama Tratado de Sabiduría por una única razón rotunda: porque después de haber cruzado todos los fuegos, has aprendido a amar ASÍ. Toda la fuerza neuro-celular, toda la contención del silencio y todo el pensamiento estratégico no eran más que la preparación del recipiente para poder albergar, sostener y encarnar este Amor absoluto, impecable e inolvidable.


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