La principal característica de rendimiento de la zona 2 es un término muy sencillo: tú no eres necesario.
Es decir, eso que llamas cuerpo y eso que llamas mente tienen capacidades competentes basadas en la forma de pensar el músculo y el sistema nervioso como la capacidad de crear una red.
A partir de ahí se crea un concepto que, en el antiguo cristianismo, se llamaba cielo, y es como una especie de envoltura alrededor tuyo donde suceden tormentas de información.
Es muy importante que entiendas que en ese cielo, en esas tormentas, también hay nubes. Es decir, hay momentos en los que simplemente el cuerpo no ve, porque tu cabeza ha querido tomar el control para saber lo que pasa.
Mi pregunta es muy sencilla:
¿Realmente vas a confiar en tu entrenamiento neurocelular?
¿Realmente le vas a permitir que suceda?
Porque si realmente lo haces, en ese momento te conviertes en rey.
El rey reina, pero no gobierna.
Es tu sistema neurocelular, tu nube, tu cielo de información, el que lleva la respuesta a todo lo que te rodea.
Y, por último, ten en cuenta una cosa: todo este sistema afecta directamente al sistema nervioso central. Por eso se actúa rápido y por eso lo has percibido muchas veces en situaciones extremas.
El único problema es que hoy en día, por la saturación de información, lo que llamamos situación extrema es el día a día.
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