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Miguel Mochales

Miguel Mochales

miércoles, 12 de marzo de 2025

Ecobalance

 La no economía es la clave de este nuevo periodo. Hay demasiadas tecnologías económicas. En ellas solo existe una cuestión. SE LLAMA CULTURA ECONÓMICA A LA CAPACIDAD DE JUSTIFICAR CUALQUIER RECESIÓN O PROCESO ADVERSO PARA EL SER HUMANO DESDE LA ECONOMÍA. La primera base de todo esto es el llamado ECOBALANCE. La empresa es el núcleo central del ecosistema social. Por tanto su primeros acción no es el mantenimiento del WELLNESS si no la capacidad de crear esa NO MENTE que te lleve a la aceptación de la excelencia como un estadio natural de ese CAPITAL HUMANO. 

No economía y la consciencia

 La No-Economía y la Transición hacia una Economía de la Consciencia

En el mundo actual, la economía se percibe principalmente como un sistema de producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Sin embargo, existe una dimensión más profunda, una economía que no se rige por el capital, sino por la consciencia. Este concepto, al que podemos denominar "no-economía", representa el estado de consciencia previo a cualquier práctica económica, donde las decisiones financieras y productivas están determinadas por el estado interior de los individuos y las sociedades.

La No-Economía: Más Allá del Capitalismo y el Materialismo

La no-economía plantea una cuestión fundamental: "Gobiernas tu vida, pero ¿quién gobierna a quien gobierna tu vida?" Esta interrogante expone la influencia de los paradigmas imperantes, los cuales dictan las reglas del sistema económico y, en consecuencia, nuestra percepción del valor, la riqueza y el trabajo.

En los modelos económicos tradicionales, el éxito se mide en función del crecimiento financiero y la acumulación de bienes materiales. Sin embargo, en la economía de la consciencia, el éxito es el resultado de un estado interior de excelencia, donde la generación de riqueza no se basa solo en la transacción de bienes y servicios, sino en la capacidad de expandir confianza, seguridad, fiabilidad y conexión con un propósito mayor.

La Transición de la Economía del Capital a la Economía de la Consciencia

La economía del capital se sustenta en paradigmas materiales y cuantificables. En este sistema, el dinero es el principal medio de intercambio, y su acumulación se considera el máximo indicador de progreso. Por el contrario, la economía de la consciencia introduce una nueva perspectiva: el dinero no es la medida absoluta de la economía, sino una manifestación de un estado interno.

Cuando las decisiones económicas están guiadas por la consciencia, el dinero se convierte en un medio para facilitar el crecimiento personal y colectivo, en lugar de un fin en sí mismo. En este contexto, la riqueza no se mide solo en activos financieros, sino en la capacidad de generar bienestar y elevar la calidad de vida de la sociedad.

Habilidades Emergentes en la Economía de la Consciencia

El paso de una economía basada en el capital a una economía fundamentada en la consciencia requiere el desarrollo de nuevas habilidades. Entre ellas, destacan:

  1. Confianza: La base de cualquier interacción económica consciente. En el pasado, los tratos comerciales se sellaban con un apretón de manos, un gesto que implicaba la evaluación de la fuerza interior del otro. En la economía de la consciencia, la confianza sigue siendo el eje central de las relaciones económicas.

  2. Seguridad: No solo en términos financieros, sino en la certeza de que las decisiones tomadas están alineadas con principios éticos y de bienestar integral.

  3. Fiabilidad: La capacidad de sostener compromisos a largo plazo y de generar impacto positivo en la comunidad.

  4. Origen y Compleción: La comprensión de que toda acción económica tiene una causa y un efecto. En la economía de la consciencia, cada decisión se toma con una visión de totalidad, asegurando que los resultados estén alineados con un desarrollo sostenible y armónico.

Cómo Medir la Consciencia en una Organización

Uno de los desafíos más grandes de la economía de la consciencia es su medición. En los sistemas económicos tradicionales, los indicadores clave son el PIB, la inflación, el desempleo y otros parámetros cuantitativos. Pero en una organización consciente, el nivel de desarrollo económico también se mide en términos cualitativos, tales como:

  • El nivel de satisfacción y bienestar de los empleados.

  • El impacto positivo de la empresa en su comunidad.

  • La capacidad de innovar desde un enfoque humanista y sostenible.

  • La transparencia en la gestión de los recursos y la toma de decisiones.

A medida que estas nuevas formas de evaluación se implementen, la economía de la consciencia dejará de ser una utopía para convertirse en una realidad tangible.

Conclusión: El Futuro de la Economía está en la Consciencia

La transición de la economía del capital a la economía de la consciencia es inevitable en un mundo donde la crisis de valores y la insostenibilidad del modelo actual se hacen cada vez más evidentes. Comprender la no-economía es el primer paso hacia este cambio, ya que nos permite ver que la economía no es un simple sistema de intercambio, sino una expresión de nuestro nivel de desarrollo interior.

Si logramos reconfigurar nuestra relación con el dinero, el trabajo y la riqueza desde la consciencia, podremos construir una sociedad más justa, equitativa y próspera, donde el verdadero valor no esté en la acumulación, sino en la capacidad de generar bienestar para todos.

El desafío ahora es integrar estos principios en nuestras prácticas diarias y en la forma en que concebimos la economía. Cuando esto suceda, la economía de la consciencia no será una alternativa, sino la base de un nuevo paradigma global.

martes, 11 de marzo de 2025

El dinero no es la medida de la economía.

 El dinero no es la medida de la economía.

Llamamos economía a un estado de consciencia donde el dinero es solo tiempo acumulado.

Es la consciencia la que permite que ese dinero se multiplique. Aunque, en realidad, lo que se multiplica son las habilidades de la economía: confianza, seguridad, fiabilidad, origen y compleción.

Antiguamente, los tratos se sellaban con un apretón de manos, un gesto donde se medía la fuerza interior y la consciencia de quien pactaba. Hoy, esa consciencia intangible se vuelve medible en el momento en que, dentro de una organización, se comprueba hasta qué nivel ha sido expandida.

No economía. Explicación.

 Se llama no-economía al estado de consciencia anterior a una práctica económica. La práctica de esta circunstancia te lleva a entender que el estado interior y desde cómo inicies una actividad determina el resultado que sucede en esa actividad. Tu gobiernas tu vida pero ¿Quien gobierna a quien gobierna tu vida? Eso son los paradigmas imperantes Economía del capital a la economía de la consciencia. La primera tiene que ver en cómo piensas, es decir, desde que paradigma te encuentras. Mientras que la segunda es un estado de excelencia y sucede desde habilidades emergentes. Si algún día consideras esto veras como la economía depende siempre de ese contexto y sobre todo del adiestramiento de aquellos que desarrollan una obligación para que los demás puedan decir que tienen derechos. 

lunes, 10 de marzo de 2025

Más allá.

 El límite de el cuerpo es el inicio de la mente. El límite de la mente es el inicio de la consciencia. Y el límite de la consciencia solo lo conoce Dios

Ascender

 necesario ascender para tener la consciencia y no el control. Ascender. Solo ascender. El cielo no es una utopía es un campo no de conocimiento sino de consciencia. Por tanto asciendes. Se asciende a través del entrenamiento neurocelular. Es el entrenamiento del músculo para poder percibir todo lo que se espiritualidad. Trata de llenar tu ser de consciencia. Y para ello el músculo debe entrenar no gravitatoria mente sino permitiendo tu ascender. Solamente cuando el instinto no es de supervivencia sino la búsqueda de aquello que nunca falla que es lo divino. 

sábado, 1 de marzo de 2025

NPC 27

 El entrenamiento está en otro nivel.

Después de unas sesiones intensas, el músculo se eleva más allá de tu alma.

Esta súper consciencia no te hace sonreír, te convierte en sonrisa.

La fuerza en el músculo y las ganas de gritarle a la vida:

"¡Qué bello es esto!"

Siempre sucede. Pero hoy, quiero que suceda para ti.

viernes, 28 de febrero de 2025

NPC 26

 AMAR NO ES LIBERTAD. LA LIBERTAD ES AMAR. Esta enseñanza te enseña que solamente el entrenamiento para amar. Te hace libre. Amar no es libertad. Es la consecuencia de crear la libertad lo que te hace amar. Amar es entrenar tu energía sin tiempo La energía es siempre libre. Y cuando el tiempo desaparece de tu mente. Solo amas. Tan solo amas. Todo amas. A más en todo 

NPC 25

 La vida no es vivir. Vivir es morir. Vas viviendo y vas muriendo. Pero la vida no es vivir. La vida es CREAR Existe una zona de frecuencia altísima y plena ejecución de la excelencia de la consciencia. Crear es vivir La vida es crear y el amor a la vida es recrear este vivir.

NPC 24

 La vida no es simplemente vivir. No es un verbo inerte que ocurre por el mero hecho de respirar, de moverse, de contar los días. Vivir, como suele entenderse, es apenas una sombra de lo que la existencia puede ser. Se confunde con la supervivencia, con la rutina, con la suma de momentos que transcurren sin conciencia plena de su grandeza. Pero la vida, la verdadera vida, no se encuentra en esa secuencia de días que se deslizan sin propósito. La vida es creación. No existe fuera del acto de originar algo nuevo, de traer lo inédito al mundo, de manifestar en el plano tangible aquello que, hasta ese instante, solo era posibilidad.

Cada día que pasa sin crear es un día perdido en el abismo de la nada. Respirar no es suficiente. Moverse no es suficiente. Vivir en los términos más básicos no es suficiente. Porque vivir es también morir. Cada instante que pasa es un paso más hacia el final, un latido más cerca de la disolución total. La muerte es una certeza inquebrantable, una presencia constante que acecha en cada elección y en cada renuncia. Pero si el morir es inevitable, el desaparecer lo es solo para quienes no han dejado rastro, para quienes no han grabado su existencia en el tejido del universo. Porque hay una diferencia inmensa entre vivir y dejar huella, entre existir y trascender. La clave de esa diferencia es la creación.

Crear es la única forma real de estar vivo. Porque quien crea no se limita a ser parte del mundo; lo transforma, lo moldea, lo reinventa. La conciencia alcanza su máxima excelencia cuando se fusiona con el acto creador, cuando entra en una frecuencia donde el tiempo se diluye, el espacio se vuelve irrelevante y el ser se funde con su propia capacidad de dar origen. Ahí es donde se encuentra la plenitud, en ese estado de intensidad absoluta en el que no hay separación entre lo que uno es y lo que uno hace. La verdadera vida sucede en ese punto exacto, en esa zona de frecuencia altísima en la que el pensamiento y la acción son uno solo, en la que la inspiración y la ejecución se entrelazan sin esfuerzo.

Esa es la diferencia entre quienes pasan por la vida y quienes la sostienen entre sus manos como una fuerza maleable, infinita. Quienes entienden que la existencia es un lienzo en blanco no se conforman con observar; toman el pincel y lo llenan de formas, de colores, de ideas. No aceptan la realidad como un destino inamovible, sino como una materia prima que puede ser transformada. No repiten lo que ya está dado, sino que construyen lo que aún no ha sido. Y en ese proceso, en ese esfuerzo continuo de invención y reinvención, se descubre el verdadero sentido de estar aquí.

La inercia es el enemigo de la vida. Dejarse arrastrar por los días sin imprimir en ellos la huella del propio ser es renunciar a la única oportunidad real de existir. No hay grandeza en la pasividad, no hay eternidad en lo repetido. Solo lo que se crea tiene la capacidad de perdurar, porque solo lo que nace del acto consciente de manifestar algo nuevo se arraiga en la realidad de una forma que desafía el tiempo. Vivir sin crear es desperdiciar la oportunidad de dejar una marca en el flujo incesante de la existencia. Es como haber estado sin haber estado realmente, como haber respirado sin haber ocupado espacio, sin haber agregado nada a la historia del mundo.

La creación no tiene límites. No se trata solo de arte, de palabras, de pinturas o de música. Crear es tomar cualquier elemento de la vida y elevarlo más allá de su estado ordinario. Es convertir un pensamiento en un concepto poderoso, un encuentro en un lazo profundo, una acción cotidiana en un acto de significado absoluto. Todo puede ser creación cuando se hace con conciencia, cuando se ejecuta con la intención de transformar, de construir, de desafiar lo establecido para dar lugar a algo mejor, a algo más grande, a algo más vivo.

Pero para crear hay que amar la vida de una manera feroz, sin reservas. No amar la seguridad de estar vivo, sino amar la posibilidad infinita que la vida representa. Amar la incertidumbre, el caos, el vértigo de lo desconocido. Amar no lo que ya es, sino lo que puede llegar a ser. Porque la creación es, en esencia, un acto de amor absoluto por la existencia. Es la decisión de no aceptar las cosas como son, sino de empujarlas hacia lo que podrían ser. Es el rechazo a la mediocridad del estancamiento, la negación de la resignación, la voluntad implacable de traer algo nuevo al mundo sin importar cuán difícil, cuán arriesgado o cuán incierto sea el proceso.

Quien crea, renace a cada instante. Porque en cada obra, en cada idea, en cada transformación, hay una muerte implícita: la muerte de lo que uno era antes de haber dado ese paso. Crear es quemar el pasado para iluminar el futuro. Es no aferrarse a lo construido, sino estar dispuesto a demolerlo si es necesario para construir algo aún más grandioso. Es entender que el mayor acto de amor a la vida es no aferrarse a ella de manera estática, sino permitir que se reinvente una y otra vez, sin miedo, sin nostalgia, sin límites.

La vida no se trata de acumular días. Se trata de acumular actos de creación, momentos en los que se ha desafiado la nada y se ha extraído de ella algo que antes no existía. Se trata de desafiar el tiempo, de hacer que cada instante valga más allá de su duración. Se trata de vivir de tal manera que cuando llegue la muerte, no quede un vacío, sino un eco eterno de lo que se ha construido.

No todos entenderán esto. No todos serán capaces de verlo. Muchos seguirán existiendo sin crear, flotando en la ilusión de que respirar es suficiente. Pero quienes lo comprenden, quienes sienten en lo más profundo que la vida es un acto de creación constante, saben que no hay otro camino. Que no hay nada más sagrado, más real, más eterno que el fuego de la invención.

Crear es la única forma verdadera de estar presente. Crear es la única manera de desafiar la muerte. Crear es la única forma de vivir.