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Miguel Mochales

Miguel Mochales

jueves, 13 de marzo de 2025

Te lo explico más

 Existen tres fases esenciales en el desarrollo del SUPERCONSCIENTE:

  1. Resiliencia cognitiva
  2. Consistencia
  3. Sabiduría asertiva

Cada una de ellas representa un escalón en la evolución del pensamiento, la percepción y la acción.

1. Resiliencia Cognitiva

La palabra resiliencia proviene del latín resilire, que significa "rebotar" o "volver atrás", pero en un sentido más profundo, implica la capacidad de recuperarse y fortalecerse ante la adversidad. En el contexto cognitivo, la resiliencia es la habilidad de la mente para adaptarse, absorber el cambio y transformarlo en aprendizaje.

La resiliencia cognitiva no es solo resistencia; es la capacidad de reconstruir la percepción de la realidad después de un desafío. Se trata de un reajuste mental, donde las experiencias dejan de verse como amenazas y comienzan a interpretarse como oportunidades de evolución.

2. Consistencia

El término consistencia proviene del latín consistentia, que significa "estar firme o mantenerse en pie". En este sentido, representa la capacidad de sostener una dirección, un propósito o un principio a lo largo del tiempo, sin fragmentarse ni desviarse por influencias externas.

Ser consistente no es simplemente repetir acciones; es desarrollar una alineación entre pensamiento, emoción y acción, creando una estructura interna estable que permita la evolución sostenida. La consistencia es lo que evita que la resiliencia sea un acto aislado y pasajero.

3. Sabiduría Asertiva

La palabra sabiduría proviene del latín sapere, que significa "tener sabor" o "ser sabio", haciendo referencia a la capacidad de discernir lo esencial y diferenciar lo que nutre de lo que intoxica.

Por otro lado, asertividad proviene del latín assertus, que significa "afirmar con certeza". La sabiduría asertiva es, por tanto, el nivel en el que el conocimiento no solo se adquiere, sino que se integra y se aplica con precisión en el momento adecuado.

Aquí la mente ya no oscila entre la duda y la certeza, sino que se expande con seguridad, tomando decisiones basadas en un nivel superior de consciencia. La sabiduría asertiva es la cúspide de este proceso: actuar desde el superconsciente con claridad y sin interferencias del ego o el miedo.

Conclusión

La resiliencia cognitiva te permite absorber y transformar el impacto.
La consistencia te permite mantenerte firme en el proceso.
La sabiduría asertiva te permite actuar desde la claridad y la consciencia superior.

No se trata solo de sobrevivir los desafíos, sino de convertirse en alguien que trasciende a través de ellos.

Zen. Consciencia. Vanidad

 ZEN.

El entrenamiento zen no es estar sentado.

¡NOOOOO!

Quedarse sentado meditando es solo la consecuencia de un proceso mucho más profundo: un entrenamiento neurocelular que no te van a contar por tu cara bonita.

Los maestros zen se van a la montaña para que no los molestes, no porque la iluminación se alcance solo en silencio.

Así de fácil.

Es como creer que limpiarse la boca con una servilleta es comer.

No.

Comer es lo anterior. Meditar es lo anterior.

Y, ¿por qué no te lo cuentan?

Es muy sencillo.

Pensar que por tomarte una Coca-Cola la fábrica te va a dar la fórmula secreta de la Coca-Cola es pura ingenuidad.

Así de fácil. Así te lo cuento.

Y a ti te dejo que creas lo que quieras.

Yo sigo apostando por el SUPERCONSCIENTE.

Sacrificio

 Quiero tu sacrificio.

TU SACRIFICIO.

Llamamos sacrificio a hacer sagrado aquello a lo que te dedicas.

Primero.

Ni mi miedo de que "no hay para todos", ni mi envidia, ni siquiera mi mente que duda, sirven para crear un paraíso, un lugar de abundancia.

Si alimento esos tres centros, me convierto en un petardo.

¡PETARDO!

Pero si me abro al rendimiento humano, si rindo todas mis fuerzas y potencias para cultivar este campo de consciencia, entonces algo cambia.

A esto lo llamo SUPERCONSCIENTE o, si lo prefieres, SISTEMA OPERATIVO NIVEL DIOS.

Esas son mis movidas.

Pero el cultivo del superconsciente te permite alcanzar lo que te cuento.

No sé si algún día te lo enseñaré.

Pero yo lo uso.

Lo uso noche y día.

Porque nadie se dedica a lo que yo me dedico.

Y más me vale hacerlo, porque mi meta, antes de morir, es llegar a ese infinito.

Dios no es un CABRON.

 DIOS NO ES UN CABRÓN

Entiende esto de una vez.

DIOS NO ES UN CABRÓN.

No has recorrido millones de años de evolución solo para llegar a la vida de mierda que llevabas.

Aún recuerdo las caras en el metro de Madrid.

Como diría el gran Gila:

LLEVABAN CARA DE NADA.

O como Sabina, preguntándose en su canción:

“¿Quién me ha robado el mes de abril?”

O mejor aún, como Cyrano de Bergerac:

NO, GRACIAS.

No, gracias a este vacío, a esta rutina sin alma, a este sinsentido disfrazado de normalidad.

Yo te ofrezco el SUPERCONSCIENTE.

Pero no es solo por ti.

Es por respeto al ser humano.

Es por respeto a DIOS.

Porque NO fue Dios quien nos echó del Paraíso.

Fuimos nosotros quienes echamos a Dios del Paraíso.

Te lo cuento muy claro.

 El superconsciente no es una opinión.

Es un Estadio de Consciencia Operativa (ECO).

Y es muy simple: solo necesitas cambiar el ego por el ECO.

Lo esencial que debes comprender es claro:

Todo lo que te enseñaron que funcionaba, ya no funciona.

No es operativo.

No sirve para nada.

Ni siquiera en una actividad lineal sigues aplicándolo.

Antes, trabajabas todo el día y eras un necio, pero al menos un necio entretenido. Y ahí terminaba todo.

La vida es una historia de amor, pero te empeñas en vivirla en desamor.

En las empresas, te pedían que desarrollaras valores corporativos, pero nadie te entrenaba para llegar a ellos.

Así pasaban los días, entre neciosiluminados a medias y espirituales de ayahuasca, sin encontrar en tu alma absolutamente nada.

Pero lo que te cuento es otra historia.

La meditación neurocelular no es pasividad ni abstracción. Es fiesta, es potencia mental, es un cuerpo increíble y un poder de consciencia que te transforma.

Sí. ¡Joder!

Te hace.

Te construye.

Te hace, por fin, darte cuenta.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Te explico de que va esto….

 Lo más avanzado del entrenamiento del superconsciente no es solo lo increíble que es... ¡Que lo es!

Lo verdaderamente excepcional no son sus resultados, sino el hecho de que está al alcance de todos.

Es un sistema universal, accesible para cualquiera que decida desarrollarlo.

Cuando esto se aplica a la empresa, esta deja de ser solo un espacio de producción y se convierte en un entorno de excelencia, donde la consciencia y el rendimiento evolucionan juntos.

Para entenderlo mejor, piensa en la Fórmula 1: los avances tecnológicos que nacen en las competiciones de élite luego se trasladan a los automóviles de uso diario. Así, el mismo principio que optimiza el rendimiento en la pista también permite que un simple airbag salve vidas en un coche utilitario.

Del mismo modo, el entrenamiento del superconsciente no es solo para unos pocos: su impacto puede transformar la vida de todos.

BREVE HISTORIA DE LA EMPRESA y la economía

 Hasta ahora, el rendimiento empresarial se había basado en un modelo donde la empresa no tenía una verdadera responsabilidad sobre el ser humano.

Todo giraba en torno a un escenario de supervivencia, dominado por el cerebro reptiliano, donde la eficiencia y la rentabilidad eran las únicas métricas de éxito.

Luego, las empresas comenzaron a explorar el impacto emocional en los consumidores, dando lugar al concepto de lovemark, marcas que no solo vendían productos, sino que generaban vínculos emocionales profundos con sus clientes.

Más adelante, la estrategia y el diseño de acciones tomaron protagonismo, dando paso a las empresas de servicios que capitalizaban sobre las carencias del consumidor, anclando el capitalismo en la percepción de necesidad constante.

Pero ahora hemos roto con ese paradigma.

El verdadero crecimiento de una empresa ya no se mide solo en términos financieros, sino en su capacidad de elevar el nivel de consciencia de la humanidad.

Este cambio no es solo un ajuste de mercado, es el siguiente paso en la evolución de la humanidad.

Ya no hablamos de simples cambios de mentalidad (mindset), sino de ECO: Estadios de Consciencia Operativa, un nuevo enfoque donde las empresas dejan de operar desde la escasez y comienzan a diseñar desde la expansión del ser.

Cuerpo y mente en la no-economía

 Cuerpo y Mente: El Proceso Original

Dentro del desarrollo humano existe una doble fase fundamental.

Primero, está el cuerpo, formado por los órganos que transmiten una comunicación interna puramente instintiva. Es un sistema diseñado para la supervivencia, donde cada señal tiene un propósito inmediato y funcional.

Después, surge el plano mente-músculo, en el cual el cerebro asume un rol prioritario. Esto ocurre debido a los mecanismos de ahorro energético, una estrategia evolutiva en la que el cerebro identifica el gasto excesivo de energía como una amenaza. De hecho, la propia biología humana ha condicionado la mente para considerar el esfuerzo innecesario como una carga, hasta el punto de percibirlo casi como una enfermedad.

Más Allá de la Supervivencia: La Consciencia del Tiempo

El siguiente nivel de evolución va más allá de la simple supervivencia. Vivir no es solo existir, y es aquí donde la economía y la consciencia se entrelazan.

El sistema capitalista, al estar vinculado a la mente, se basa en un paradigma dicotómico:

  • Crecimiento
  • Recesión

Toda su estructura depende de esta dualidad, pero detrás de ambos conceptos se esconde una idea fundamental: el tiempo.

Desde esta perspectiva, el dinero no es otra cosa que tiempo acumulado. La manera en que una persona usa o intercambia dinero es una manifestación de cómo percibe y gestiona el tiempo.

Si la eternidad es un estado de consciencia dentro del tiempo, entonces la verdadera riqueza no está en la acumulación de bienes, sino en la expansión de la percepción. Como decía el cantautor Luis Eduardo Aute:

“La vida es eterna en cinco minutos.”

Quien entrena su sistema neurocelular experimenta esto de manera directa: la sensación de que el tiempo se detiene, que el momento presente se expande, y que en ese breve lapso, la consciencia trasciende las limitaciones habituales.

El Superconsciente y la Tradición Templaria

En este estado, la consciencia superior comienza a comunicarse directamente con el superconsciente, el estadio donde la percepción del tiempo y la existencia se funden con lo divino.

Este proceso no es ajeno a la historia de la humanidad. De hecho, tiene paralelismos con el legado de los monjes templarios, quienes, curiosamente, fueron los creadores del sistema bancario moderno. Sin embargo, sus estructuras no estaban basadas en la avaricia, sino en principios que iban más allá del materialismo. De ahí surgen sus tres grandes pilares de adiestramiento:

  1. Pobreza: No entendida como carencia, sino como desapego del exceso. Hoy podríamos traducirla como la capacidad de ser tan disciplinado y presente que “soy tan pobre que nunca llego tarde” o “soy tan pobre que nunca falto a mi palabra”. La verdadera riqueza está en la integridad.

  2. Castidad: Más allá de su significado tradicional, representa el entrenamiento corporal para despertar la "casta". En este contexto, la diferencia entre un caballo de pura sangre y uno común radica en su linaje, en su fortaleza interior. La castidad templaria no era una renuncia, sino un refinamiento del cuerpo para honrar a los ancestros y desarrollar el máximo potencial.

  3. Obediencia: Pero no una obediencia ciega, sino la capacidad de seguir el criterio interior y el cultivo del propio juicio. La verdadera disciplina no consiste en someterse a otros, sino en alinearse con una verdad superior.

Del Pasado al Presente: El Nuevo Superconsciente

En la época templaria, el superconsciente se entrenaba a través de la austeridad, el honor y la conexión espiritual. Hoy, la diferencia fundamental es el volumen de información al que estamos expuestos.

Si bien tenemos acceso a un nivel de conocimiento sin precedentes, también enfrentamos una sobrecarga informativa que puede entorpecer el desarrollo del verdadero superconsciente. El desafío actual no es solo aprender más, sino saber qué información procesar y cómo entrenar la mente para trascender la dualidad de la consciencia ordinaria.

El tiempo sigue siendo la clave. La pregunta es: ¿qué haces con él?

Visualizar superconsciente

 Hasta ahora, la visualización se ha enfocado únicamente en objetos exteriores que no te pertenecen.

Pero la verdadera visualización es algo mucho más increíble.

Debes visualizar tus músculos antes de entrenarlos neurocelularmente, porque esto genera resultados extraordinarios. No trabajas con sistemas gravitatorios, sino con sistemas de poder, basados en la expansión del sistema toroidal o súper consciente.

Solo así logras abrir la capa de la célula, permitiendo que la mitocondria, al incrementar su electricidad y potencia, pueda comunicarse con el resto de los músculos, creando un contraste de información.

Es simple.

Muy simple.

Y funciona.

Visualizar el músculo y prescindir de la gravedad expande el instinto hacia prodigios de inteligencia, permitiendo que el súper consciente opere sin los límites impuestos por una psicología dual o emocional.

No-MENTE la base de la economía de la consciencia

 La no-mente es la mente súper consciente, el estado en el que la mente anterior desaparece por completo. Esto solo ocurre cuando activas todos los músculos neurocelulares, porque cada músculo es, en esencia, un rasgo de carácter. En contraste, la mente consciente opera sin carácter definido, simplemente justificándose con un "yo soy así".

Si buscas la excelencia, debes comprender algo fundamental: tienes que pagarla con sudor.

No es gimnasia.

¡Por supuesto que no!

Se trata de una acción en la que el músculo despierta y desarrolla lo que se conoce como habilidades emergentes del sistema neurocelular complejo.

A partir de este punto, entras en un estado continuo de intuición, donde la información fluye directamente a tu instinto.

Dicho en términos actuales: la Supraconciencia, o la expresión de Dios, se comunica con tu súper consciente, pero no con tu mente consciente ordinaria, porque, simplemente, no sería capaz de entender nada.