Quiero tu sacrificio.
TU SACRIFICIO.
Llamamos sacrificio a hacer sagrado aquello a lo que te dedicas.
Primero.
Ni mi miedo de que "no hay para todos", ni mi envidia, ni siquiera mi mente que duda, sirven para crear un paraíso, un lugar de abundancia.
Si alimento esos tres centros, me convierto en un petardo.
¡PETARDO!
Pero si me abro al rendimiento humano, si rindo todas mis fuerzas y potencias para cultivar este campo de consciencia, entonces algo cambia.
A esto lo llamo SUPERCONSCIENTE o, si lo prefieres, SISTEMA OPERATIVO NIVEL DIOS.
Esas son mis movidas.
Pero el cultivo del superconsciente te permite alcanzar lo que te cuento.
No sé si algún día te lo enseñaré.
Pero yo lo uso.
Lo uso noche y día.
Porque nadie se dedica a lo que yo me dedico.
Y más me vale hacerlo, porque mi meta, antes de morir, es llegar a ese infinito.
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