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Miguel Mochales

Miguel Mochales

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Club no zen.

 Club del no_zen

 

Hay una cultura de lo correcto.

 

Hay un estado correcto de la corrección.

 

Hay un instante en un estado correcto de la corrección.

 

Pero solo existe un no estado de la no corrección y es ahí donde reside la verdadera corrección.

 

Por tanto aprender a decir no es el verdadero arte del no arte

 

Aprender a rezar así es la verdadera oración.

 

Hacer oración tu cuerpo es el verdadero arte de el no_zen y este club es un espacio de Libertad anterior a la misma Libertad que es el momento donde en la misma Libertad no ha entrado el tiempo para crear la esclavitud de tener que ser libres.

 

El no como la no-negación de la afirmación de la libertad anterior al miedo que es solo amor encogido porque no cree que pueda tener tiempo humano pues el tiempo divino le inunda en todo momento.

 

Por favor entiende.

 

Tu miedo es el presagio de la libertad y solo es un momento muy especial.

 

El miedo es amor que no tiene un tiempo de fin sino solo de origen.

 

El amor humano es el miedo a amar por eso solo amas al principio y no al fin.

 

Por eso decir no al miedo es decirle si.

 

Y, cuando al decir no al miedo lo cambias por el no miedo entonces liberas a la libertad de la libertad de tener que amar como humano y amas como inmortal pues amor quiere decir sin muerte.

 

El concepto no…….

 

Es El Paso previo a la libertad donde ni siquiera surge el amor pues no ha encontrado su tiempo y el amor que es solo origen se llama miedo.

 

Por tanto el concepto tiene su origen donde el miedo no se conoce pues aún no ha aprendido a amar.

 

Se denomina miedo a la emoción negativa.

 

Pero el miedo da miedo.

 

Tu miedo te da miedo y es por eso por lo que tienes que alcanzar el término no miedo.

 

De aquí parte todo, porque si no partes desde aquí, el miedo es el general en vez de la escopeta del soldado raso.

 

Y si permites por ignorancia que eso suceda, si lo permites, entonces generas la negación de la libertad que es la rueda del miedo o ley del eterno retorno que va en contra y anula la ley suprema de la sabiduría que es la ley de la impermanencia.

 

Desde aquí se inicia un sistema filosófico que solo puede ser entendido desde un adiestramiento neurocelular.

 

Creando el bloque en cadena.

 

El sistema de adiestramiento neurocelular parte desde el tiempo sin tiempo.

 

Mente quiere decir tiempo lineal.

 

Lamente es el acto de no tener tiempo.

 

Poder es tiempo acumulado.

 

Dinero o músculo son formas de tiempo acumulado.

 

Y la rueda del miedo es la repetición continua de las cuatro estaciones en las que se vive el tiempo lineal.

 

Son tan solo 4 estaciones.

 

Solo 4.

 

Son 4 los montones donde agrupas cada acto en que paradigma operativo debe funcionar.

 

Este club es el que no me interesa pero el que más debes cultivar.

 

O lo cultivas o te culpas.

 

 

Esa es la gran paradoja.

 

Solo aquello que cultivas impide que te dañe

 

Cultivar es lo contrario de culpabilidad.

 

Solo la culpabilidad genera esclavos.

 

Solo los esclavos crean esclavos.

 

Los esclavos son de dos modos. En el primer sistema se esclavizan.

 

Y aquel que lleva esa mente alienada, siempre encuentra un lugar donde esto suceda.

 

El segundo modelo es más sutil y retorcido de planteamiento.

 

Este segundo modelo te esclaviza.

 

Para llegar a lo que te es de agrado, solo necesitas tu cuerpo.

 

Para llegar a lo que te es sagrado, solo necesitas tu no cuerpo.

 

Estás viviendo la rueda del miedo. Y te enganchas porque hay una fuerza oscura que tiene en esa oscuridad su poder y continuamente te hace pensar que eres culpable porque te falta algo y ese ese estadio no es ni agrado ni sagrado. Es todo lo contrario y se denomina lejos de lo sagrado: desagrado.

 

Esta distancia produce que la trascendencia del cuerpo no sea la capacidad de llegar más allá del cuerpo sino entrar en el tiempo anterior a la materia. En el tiempo anterior a tu propia creación. Y se llama no tiempo.

 

Ahora viene una metáfora que te desvelará el gran secreto de lo divino frente a lo dividido.

 

En la fotografía analógica, la del carrete, la de Kodak, si tenias una foto y sacabas de ella misma una copia era de peor calidad. Así hasta que la calidad desaparecía.

 

Existía sin embargo el negativo y de ese negativo podías revelar los positivos que desearas.

 

Recuerda esta metáfora si quieres ser positivo en esta vida debes revelarte desde tu negativo.

 

 

 

Esta es la ley.

 

Llámale tao, destino o “tu mismo con tu mecanismo”.

 

Desde ahí debes entender que el dominio de la rueda del miedo es tan solo el proceso de acceso al lugar donde negativo no es lo contrario sino “lo previo e imprescindible”.

 

Hay un zen perfecto previo al zen.

 

Un zen que se radica en la carne y el músculo.

 

El músculo en tensión como el elemento más vibrante del universo explicado como un grito en silencio.

 

Aquí se concibe el músculo como el conjunto de átomos que mejor reflejan la consciencia pero sobre todo el que más puede modificar la realidad por la belleza del sonido que emana.

 

Ahora queda un tema más importante: la rueda del miedo no quiere categorizarte en el concepto dual de miedo si no en su proceso absoluto.

El concepto absoluto de la rueda del miedo es ante todo un proceso absoluto de lo secreto o EXOGENESIS.

 

Cuatro son las motivaciones internas que permanecen en ti.

 

Y cada motivación te da una respuesta que queda oculta en ti y que al ser secreto produce en cada acto un increíble proceso de emanación de neuropeptidos con la consiguiente recarga del músculo y la célula de un excesivo predeterminismo.

 

Esa fuerza es, fuerza creativa endogena dual que concibe su expresión como un concepto de negociación que se llama conflicto.

 

Tu conflicto es tu verdad interior.

 

Entendido como tal al lugar de desarrollo entre el conflicto de la fuerza de poder y la fuerza de entrega.

 

Así el verdadero poder es poder dar.

 

Solo te vuelves no zen cuando logras desarrollar por tu entrenamiento neurocelular una positividad (como en el ejemplo de la fotografía analógica) cuando de lo negativo de las cuatro fases de la rueda del miedo logras desarrollar un positivo.

 

A este proceso exacto se denomina la no creación.

 

Eres amor.

 

Amor es tiene una fuerza que une.

 

Une el tiempo.

 

Lo pliega.

 

Lo exprime literal como un limón.

 

El jugo es energía.

 

Por eso el amor no es energía. La energía es una consecuencia del amor.

 

A más puro amor más desaparece el tiempo en forma de frecuencia alta que se llama verbo. Desde ahí surge la eternidad.

 

En el ser humano sucede un proceso dual.

 

A la derecha se crea el poder.

 

A la izquierda la entrega.

 

El poder es espacio y la entrega es tiempo.

 

Así surge desde la línea de los hombros la fase del paralelo de la cuarta dimensión o línea de consciencia espacio/tiempo.

 

La libertad es el bien más sagrado.

 

Desde la Libertad en Libertad vIves perfectamente el amor.

 

Solamente quien vive así alcanza la tautología personal.

 

La tautología personal o identidad con el todo.

 

Es lo más importante de entender y lo más exquisito de sentir.

 

El amor no lo puede sentir el yo.

 

Si hay yo no hay amor y si hay amor no hay yo.

 

A ese yo que no es tu yo se llama no-yo

 

La línea espacio/tiempo es la línea del perdón.

 

Es perdón porque permite proyectar un don a través del tiempo.

 

El don fundamental es dar y la principal riqueza es el poder.

 

Desde ese paradigma, es muy importante tener suerte.

 

Suerte es encuentro.

 

Es el encuentro.

 

Este encuentro es variado.

 

En un lugar es el encuentro del yo.

 

Hay, un yo-carencias.

 

Un yo-frustración

 

Un yo-sueños

 

Un yo-desequilibrio

 

En cada una de estas fases el yo es ese espacio central de tu cuerpo y las distintas fases son la forma que coge el tiempo de la rueda del miedo.

 

El tiempo de el yo en la rueda del miedo se denomina culpabilidad.

 

Ahora es el momento del perdón.

 

Y el momento del perdón es el encuentro del tiempo.

 

Un tiempo de necesidades

 

Un tiempo de crisis.

 

Un tiempo de equilibrio.

 

Un tiempo de aspiraciones.

 

A este proceso se llama encuentro.

 

Desde esta base iniciamos el proceso de desarrollo de las cuatro reglas fundamentales del club no zen.

 

No rendición

 

Primera regla.

Es la primera.

 

Pero es tan profunda que te abre la mente y la vida a una nueva dimensión jamás antes narrada.

 

Pocas cosas pueden suponer un planteamiento tan absoluto como la sabiduría que una vez que has trascendido la rueda del miedo desde el perdón puedes iniciar la construcción filosófica y moral del club más exclusivo donde solo se admiten almas que han encontrado su perdón.

 

Es crucial comprender el perdón.

 

Solo desde ahí se puede desarrollar este estadio de consciencia.

 

Este estadio de consciencia es el que te permite cumplir esta regla primera.

 

Rendirte a rendirte para alcanzar la no rendición.

 

El tiempo es tan solo el proceso de ver en tu interior la línea de los deltoides.

 

Es solamente en ese músculo donde el tiempo se para.

 

Parar el tiempo es el primer requisito de acceso físico al perdón que te lleva a la no rendición.

 

Es así.

 

Perdón es dar tiempo.

 

Cuando el tiempo no es tiempo lineal sino una carga conceptual de un campo espacial de consciencia se llama eternidad.

 

La eternidad es el poder del deber antes de lo debido.

 

En la eternidad está la rendición ante la eternidad donde no es posible la rendición

 

Solo llevando la rendición ante el único lugar donde no es posible la rendición se alcanza la no rendición como valor conceptual supremo.

 

La no rendición es solo ahí donde se junta la imposibilidad de la misma rendición con el poder.

 

Es muy importante comprender que se denomina eternidad allí donde la sensación que el tiempo pasa lento se alarga con la densidad de la materia (es como si los brazos pesaran toneladas).

Solamente desde la eternidad es imposible la rendición porque es imposible el yo.

 

 

 

 

 

 

Por tanto donde se desaparece el tiempo y nos cabe el yo es el lugar donde surge el no yo y donde también sucede el sistema filosófico que marca toda la diferencia que es la no rendición   

 

Necesito fuerza para rendir mi fuerza enamorado a la voluntad de la eternidad a la cual he entrenado físicamente para llegar.

 

No se trata de hacer posible la no rendición si no permitir que no sea imposible.

 

Es en este momento donde aparece por un proceso de termogenia de aplicación de los principios de EXOGENESIS los factores caóticos de creación de la realidad.

 

Estamos entrando en una base tremenda de desarrollo filosófico empírico después de fases de alta estimulación neurocelular donde el caos previo a la creatividad y el desarrollo del principio de incertidumbre juegan parte de esta metodología que se asienta en bases de lógica difusa.

 

La no rendición surge desde los procesos block chains muscular por la capacidad de auto organización sin la necesidad de un procesador central o idea emergente de un yo.

 

La no rendición no se puede vivir como una elección.

 

Es un estadio que tienes que llegar a alcanzar por un compromiso que se firma con cada sesión de entrenamiento zenpower.

 

Esta es su verdad.

 

La no rendición no depende de lo que hoy decidas y por supuesto no se ve afectado por lo que pienses o creas.

 

Esta clave te lleva a comprender que tu yo sirve solamente. Solamente el no yo se extiende a la totalidad.

 

Y es una totalidad excluyente del yo pero integrado en las capacidades más altas porque es en ese lugar donde el poder se descompone en el alma y a este estadio se llama redención a la llegada del no perdón al alma.

 

Es importante este término.

 

El no perdón es anterior al tiempo y por tanto a la profunda idea de pecado original.

 

Este término filosófico té permite desarrollar un pensamiento desde la no existencia de culpabilidad innata en el ser humano.

 

Es desde estos primeros puntos donde hemos situado los antecedentes filosóficos de la no rendición. 

 

Es un estadio de un estado al cual se accede desde una prueba de honor que es el poder de tu contracción como expresión Pura Zen de la atención.

 

Por tanto no zen en no rendición parte desde el poder sagrado de la liberación caótica de emanaciones de dimensiones emergentes desde esa fase entropica.

 

A partir de este momento surge un campo absoluto de revelaciones que te hace concebir la vida desde una filosofía personal que se semejanza en su grandeza a la idea de la no violencia de Gandhi.

 

No rendición es el estado de la mente de Libertad de la misma Libertad.

 

La libertad de la libertad armoniza el silencio con lo eterno.

 

En lo eterno perdón y no rendición se unen.

 

Ya no hay disculpas porque has diluido la culpabilidad.

 

La culpabilidad es una distancia convergente que siempre te señala a ti.

 

El perdón señala que la culpable es la propia culpabilidad.

 

Desde esa música se crece lentamente.

 

La fuerza ya no se detiene.

 

No se detiene.

 

No.

 

El alma se expande.

 

En el corazón una sonrisa dibuja materia divina.

 

Y sin división todo sucede.

 

La no rendición es la cualidad de un dios que alcanza en oración el perdón de su perfidia.

 

No rendición es prometerle al corazón algo más que esperanza o ilusión.

 

La suavidad que propulsa un sueño a la fuerza de ese fuego.

 

Descubrir ese infinito es escribir en el viento sonrisas de un tiempo no manifiesto.

 

En orden de acción es la no medida. Es esa expresión absoluta.

 

La no rendición es el planteamiento de honor sin necesidad de la necedad de la lucha.

 

A todo esto nada para esta fórmula.

 

Hay veces que la vida se convierte en algo bello.

 

También indescriptible.

 

Pues solo la no rendición presenta una negación absoluta a la lucha para ser solo la armonía de la persuasión.

 

No rendición es la aplicación significativa en el cielo de un suspiro.

 

Abrigar el viento del alma en un camino mismo de pureza en transitar la fuerza de un infinito que no es particular.

 

Caminar así es posponer el infinito a un finito de extraordinaria calidad.

 

La no rendición es la suprema fuerza.

 

La no rendición es la suprema expansión del ser y la maxima expansión de la compasión.

 

La valentía se rinde. La vida tiene una poesía que es osadía en el gozo de la eternidad.

 

Abarcar este destino es pecar incierto.

 

Tu cuerpo está pleno de cuerpo o campos de fuerzas metafóricas que elevan el corazón sin duda.

 

Y todo hace referencia a una dimensión tuya y de la realidad.

 

Del primer cuerpo o canon o regla está el puro deseo sin concesiones.

 

El puro deseo no es deseo puro.

 

La fuerza de esta mocksa o locura surge de la realidad de la realización filosófica más básica de la Aitorrealización única es la expresión Pura de la eternidad

 

La expresión de esta facultad es Pura fe porque el alma no atiende a cuestión sino que se plantea el tiempo como una emoción.

 

Así la no rendición es una emoción y no un miedo o emoción negativa o castrada.

 

Hay una rendición que es desde el miedo y otra desde el valor absoluto más allá del deseo.

 

Allí rendirse es solo algo a la altura de los fuertes. Y a ese estado de rendición previa a la disputa surge, no solo la filosofía Pura de el rendimiento de la excelencia, sino además la sabiduría que la nobleza, se nazca o no con ella, se entrena.

 

Porqué dicha capacidad solo sucede cuando la plenitud es extrema.

 

En ese estadio aumenta la percepción del poder del todo que en su origen se denomina nada.

 

La facultad de la no rendición es decidir ante quien te rindes.

 

Ese supremo estado de entrega significa que te rindes para no rendirte

 

Es muy fácil.

 

Muy fácil.

 

O ahora o en la muerte sucede rendirte ante lo eterno.

 

No cabe más.

 

La rendición ante lo humano se llama rendición, pero la rendición ante lo eterno es la no rendición.

 

La no rendición se llama DESEO.

 

En todo esto te puedes erigir a la altura de un Dios u olvidar tu amor y vaciarte en la nostalgia de lo que crees que debería ser.

 

La nostalgia de la vida es su poder.

 

Nadie puede hacer rendir a aquel que ya vive rendido a la no rendición.

 

La consciencia de que la esencia solo sucede desde tu presencia en ese estadio que es la no rendición.

 

Este primer cuerpo te da la libertad porque fortalece tu miedo.

 

Ese fortalecimiento te lleva a un paradigma sin fin donde la conciencia extrema te lleva a alcanzar el máximo rendimiento.

 

Ese Máximo rendimiento solamente surge de la consciencia de eternidad en cada momento en ti.

 

En cada instante en ti.

 

En cada fase en ti.

 

La posibilidad de este suceder es la base de creer en una fuerza sobrenatural más firme que el destino e incluso más poderoso que la delicadeza de una mirada destinada a soñar.

 

A esta compilación de momentos llamamos ensueño.

 

Ensueño es soñar despierto y la no rendícion el arte de volverlo cierto.  

 

Se desarrolla de esta manera la consciencia de testigo.

 

La metaconsciencia desarrolla el principal factor de desapego.

 

Esto solo es posible a través de la autoreverberacion.

 

Ese desglose del movimiento autogenesis de un impulso basal de trascendencia.

 

Así emerge.

 

Surge desde un pleno factor de emergencia.

 

Es tal el poder de reactividad que el cuerpo tiene que desarrollar dos niveles de percepción. Uno con el cuerpo físico. Otra con el cuerpo eterico.

 

No sólo se desarrolla autoconsciencia sino además se desarrolla la no_consciencja.

 

Este factor es factor de inteligencia en estado puro por un simple criterio de abstracción.

 

La no rendición es como piensa el no_yo.

 

No hay lugar s otra posibilidad.

 

Desdoblado todo sucede por tanto no es posible dicha rendición.

 

Es el sistema origen complecion.

 

Lo mismo que existe la muerte existe la no_muerte eterica o amor. Energia sin tiempo.

 

Testigo.

 

Hay un cuerpo.

 

Tu cuerpo.

 

Pero eres tu de el.

 

Tu eres el hijo de el.

 

Primero vivir tu cuerpo en un estado total.

 

No solo tu cuerpo sino el poder.

 

El poder es la energía que está dentro.

 

Crea todo un cuerpo invisible pero sensible.

 

Y por último hay un lugar donde todo existe pero en reflejo.

 

Es el único lugar donde la consciencia se refleja y es cuando te da cuenta que te das cuenta.

 

Eso es el entrenamiento para llegar a ser testigo y lugar de poder

 

La no rendición  te lleva a ese sitio.

 

Al testigo.

 

No te rindes a rendirte, pero tampoco te rindes a hacer.

 

Solamente eres la no rendición  el testigo supremo (porque está arriba).

 

Encima.

 

Donde todo se ve desde la no meta.

 

La única meta inmerecida.

 

Ahora la meta al ser exterior en ti.

 

Al ser la meta exterior en ti con esta paradoja conseguir la no rendición, es llegar al estadio de testigo.

 

No rendición es la primera regla de la no rendición.

 

Entrenarte el yo hasta la emanación del no yo estadio de testigo.

 

 

Desde esa coherencia aparece la esencia de la verdad.

 

Ser testigo da Fe de que la verdad es verdad.

 

Eso es así y no es de otra forma porque el desarrollo del testigo es la confirmación del juicio.

 

Juicio basado en la certeza de tres dimensiones.

 

-      Cuerpo físico.

-      Cuerpo toroide

-      Testigo

 

De estos tres aparece un juicio exacto de lo que es la realidad PARA TI.

 

La verdad se revela PARA TI.

 

PARA TI y a esto se le llama entrar en EL PARAÍSO.

 

Eres esa paz.

 

El paraíso no tiene tiempo ni espacio.  Por eso solamente es.

 

Es existencia.

 

Pura existencia.

 

Absoluta existencia.

 

En estos términos de donde ha desaparecido el tiempo y el espacio, es ahí y solo ahí, donde se desarrolla todo el espectáculo de esas dimensiones superiores que controlan todo lo determinado desde lo no_determinado.

 

La palabra término indica un lugar pero también un espacio temporal. Solo en el fin tiempo y espacio confluye. 

 

 Término es un estadio de la consciencia o mejor dicho del espacio plegado que de alguna manera quiere mostrarte perfectamente que más allá del plano existen facciones de Expresion sutiles más allá de la vida y dentro de la dicha más allá de la mera existencia así sucede la aparición de valores aparentes de pura melancolía.

 

Por eso quien no se rinde a lo evidente alcanza la videncia infinita que en no rendición se denomina omnisciencia.

 

No rendición es omnisciencia.

 

 

No duda

 

No duda es el poder omnimodo del silencio.

 

El silencio en oración es el sujeto.

 

Solo el sujeto es silencio.

 

Sujeto.

 

Muy sujeto.

 

Sin límite.

 

La no duda es la base interior de la entheogenia.

 

Eso no supone nada más.

 

Absolutamente nada más.

 

Solamente supone en el sistema toro la consciencia del infinito.

 

El infinito no tiene duda y quien tiene al infinito logra alcanzar la no duda.

 

El tiempo de la no duda es el infinito pues solo en ese punto es donde todos los puntos son comunes de acción en la reacción de no duda.

 

Así es simple.

 

Así es simple, muy simple… el infinito es infinito en ti mientras eres.

 

No duda quiere decir que lo infinito es así, en lo finito de ti.

 

De ahí se deduce la segunda característica del no zen que es la consciencia de eterno retorno sin repetición.

 

Este término de eterno retorno sin repetición es consecuencia de la no rendición.

 

Siendo así vemos claramente cómo es la consecuencia absoluta de un tránsito muy potente de la misma evolución humana.

 

Estamos pues en dos áreas.

 

La no rendición es la omnisciencia y la no duda es un sistema omnimodo de implementación del infinito en el finito a través del silencio.

 

Así la no duda genera la paradoja literaria.

 

No duda es pura paradoja porque la intervención de los extremos es lo que fija exactamente la situación y así no se descompone la realidad en probabilidades sino que es la probabilidad lo que genera múltiples realidades a la vez.

 

Es así como el ser humano acepta esta segunda regla de la viabilidad de la delicada eternidad. 

 

No duda es el tiempo ante ti.

 

Ante ti sin un “mi” que detenga la esencia de la consciencia lanzada a la pura posibilidad de romper la paridad.

 

Así, sin tener nada más en la no duda todo menos el todo puede ser  

 

El todo es la duda de la nada y la nada la incertidumbre del todo.

 

Así la no duda es nada y todo.

 

La no duda es el pensar del pensar libre.

 

La no duda es el puro instinto hecho virtud.

 

Es totalmente animal y es por tanto la base del anima.

 

El animal instinto es no duda que busca la virtud.

 

Este término es sagrado pues supone un salto de la parte más atávica a la fase más intuitiva. Pero aun no lo es.

 

Es lo último que te queda de pura supervivencia.

 

Primero el instinto es no rendición  y después la no duda es el puro instinto en acción.

 

Así prevalece lo que no es evidente por ser salvaje.

 

Absolutamente animal.

 

Nada puede detener lo que es incondicional.

 

Lo salvaje no se sujeta a condición por tanto es puro y el inicio de esa expresión pura Libertad.

 

Alcanzar el orden indeterminado de lo determinado es aquello de lo que no te cabe duda.

 

De aquello que no te cabe duda se denomina la

no duda.

 

Así de Pura es la cuestión.

 

La Pura cuestión es que no rendición  es el infinito en lo finito y eso quiere decir interior y por tanto desde esa esencia la consciencia que emana se llama no duda.

 

Así surge esa sensibilidad.

 

La sensibilidad es la fuerza de la fuerza.

 

Ser sensible lleva a la indeterminación concreta de la eternidad.

 

No volver a caer así fuera de la luz es la pura armonía con la sensibilidad absoluta que es el denominado fario.

 

Esta es la determinación poética del universo ocultando infinitos en lo más pequeño.

 

Asi el ser humano vive arrancado de si queriendo poner sentido a su deidad. Y vive arrancado porque su infinito eterno retorno no soporta el acotamiento mental de su propia forma de pensar.

 

La no duda es consecuencia de la frecuencia más alta que se llama verdad.

 

El primer parámetro identificativo de la humanidad es la búsqueda de la verdad.

 

Este término debe ser emprendido para se comprendido.

 

La verdad es algo que primero debe ser emprendido para después ser comprendido.

 

Así, si la verdad no se desarrolla como un adiestramiento de frecuencia con un entrenamiento neurocelular, la verdad real es sustituida por una identidad mental.

 

De ahí surge la dualidad verdad y mentira.

 

No duda es verdad como un simple proceso de incremento de efecto retorno del campo toroidal.

 

Mientras la no rendición es la base de la comprensión de que el infinito se encierra interior.

 

El infinito no tiene posibilidad de rendirse por tanto rendirte a esa no rendición es la verdadera

no rendición

 

Ausente de ti y estando presente en tu verdadero no yo.

 

Hay una consciencia de yo finita en el tiempo y con una decadencia o mortalidad que limita el espacio.

 

Sin embargo en el interior de tu límite espacio interiormente está el misterio.

 

Por eso el infinito no tiene razón sino que es ese infinito la raíz.

 

Así comprendes que tu raíz es tu religión y por eso el cuerpo se acalora y se produce EL TEMPLO

 

Se produce en tu cuerpo el templo porque templas la temperatura y por eso surge la paradoja.

 

El alma es la comunicación entre tu finito e infinito y esa comunicación llama al cuerpo la cárcel del alma con puertas abiertas.

 

La no duda te enseña que el alma no es un derecho sino un trabajo.

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