Tu entrenamiento neurocelular tiene una única premisa: tu despertar.
Los pasos son simples.
Primero, lograr plasticidad muscular, es decir, cambiar la forma de tus músculos.
Esta plasticidad debe alcanzarse sin romper fibras, para evitar caer en la intoxicación emocional provocada por el lactato.
Lo que ocurre al conseguir esta plasticidad es que tu cerebro trasciende su dualidad habitual. Sientes más allá de lo físico, sientes hacia arriba.
Experimentas en la vertical.
Es en ese momento cuando tu superconsciente despierta.
En ese estado, la libertad no es una necesidad, porque en el superconsciente no caes en esas trampas dialécticas que limitan la mente ordinaria.
Y, además, te encuentras limpio de neurotoxicidad.
Así es como sucede. Sin más.
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