CAPÍTULO 7
LA IDIOSINCRASIA DEL MÚSCULO
1. Cada músculo es diferente
No todos los músculos son iguales.
No solamente por su anatomía.
No solamente por su función.
Sino por la experiencia que generan cuando los entrenamos.
Cada músculo tiene una manera de responder.
Una manera de tensarse.
Una manera de ocupar el espacio.
Una manera de relacionarse con el resto del cuerpo.
Por eso hablamos de la idiosincrasia de cada músculo.
2. La psicología corporal
Y aquí aparece una disciplina fundamental dentro de las Claves del entrenamiento neurocelular:
la psicología corporal.
La psicología corporal parte de una idea sencilla.
El cuerpo no es solamente el lugar donde ocurre la mente.
El cuerpo también participa en la construcción de nuestra experiencia mental.
La postura.
La respiración.
La tensión.
El movimiento.
La percepción.
Todo ello puede modificar cómo experimentamos nuestro propio estado.
3. La conciencia baja
En el capítulo anterior hablamos de cómo la conciencia puede descender desde la mente hacia el cuerpo.
Ahora tenemos que dar un paso más.
¿Dónde baja?
¿Dónde entra?
¿Dónde se instala?
¿Dónde podemos observarla?
La respuesta de este sistema es:
en el músculo.
El músculo se convierte en territorio de atención.
4. El peso como amplificador
Y aquí debemos cambiar completamente la idea tradicional de la carga.
El peso que utilizamos no es el protagonista.
Es un amplificador.
No estamos hablando de halterofilia.
No estamos tratando de demostrar cuánto podemos levantar.
Estamos hablando de cultivo corporal.
De percepción.
De presencia.
De construcción.
Por eso aparece una expresión que define esta práctica:
culturismo consciente.
5. Culturismo consciente
Culturismo.
Construir el cuerpo.
Consciente.
Saber qué estás haciendo mientras lo construyes.
La diferencia es enorme.
Porque puedes desarrollar un músculo sin prestar atención a la experiencia que produce.
O puedes utilizar ese mismo proceso como una práctica de observación.
No solamente construyes el músculo.
Aprendes a habitarlo.
6. El destino
El lugar al que queremos llegar se llama:
psicología corporal.
No se trata simplemente de conseguir una determinada forma física.
Se trata de descubrir qué sucede cuando utilizas el cuerpo como territorio de exploración.
Cada músculo se convierte en una puerta.
Cada postura, en una entrada.
Cada contracción, en una señal.
Cada carga, en un amplificador.
7. Las puertas de entrada
Y para comenzar necesitamos localizar las puertas.
El cuerpo tiene zonas que, dentro de este modelo, funcionan como grandes puntos de entrada y organización de la energía.
No estamos hablando de energía como una sustancia física que pueda medirse de la misma manera que la electricidad o el calor.
Hablamos de la experiencia energética del cuerpo:
activación.
atención.
presencia.
tensión.
disponibilidad.
Y dos zonas adquieren una importancia especial:
los hombros y los cuádriceps.
8. La primera red
La primera red está arriba.
En los hombros.
El hombro es una gran plataforma de relación entre el tronco, los brazos, el cuello y el espacio que nos rodea.
Por eso, dentro de la práctica, determinadas posiciones de meditación adquieren una función específica.
Entre ellas, las posiciones que denominas:
T4.
Y:
el ojo de Horus.
9. Entrar por los hombros
La propuesta consiste en llevar la atención hacia el hombro.
No simplemente colocarlo.
No simplemente tensarlo.
Sentirlo.
Percibirlo.
Despertarlo.
Reconocer su presencia.
La energía entra, en nuestro lenguaje, porque la atención entra.
Y cuando la atención entra en una región corporal, esa región adquiere protagonismo dentro de la experiencia.
10. Despertar antes de cargar
Aquí aparece un principio fundamental.
Antes de utilizar una carga como amplificador, necesitamos que el cuerpo esté disponible.
No buscamos comenzar rompiendo.
No buscamos destruir fibras para demostrar intensidad.
Buscamos despertar.
Preparar.
Conectar.
Sentir.
La carga viene después.
Primero presencia.
Después amplificación.
11. Energía antes que peso
Si no existe una sensación de disponibilidad corporal, el peso se convierte simplemente en peso.
Pero cuando existe atención, el mismo objeto puede convertirse en una herramienta de percepción.
Por eso el peso no es el origen.
Es el amplificador.
El instrumento.
La herramienta.
La conciencia es la que dirige la experiencia.
12. El segundo sistema
Y entonces bajamos.
Del hombro.
A la pierna.
Al cuádriceps.
Aquí aparece la segunda gran zona del sistema.
Los cuádriceps.
Músculos enormes.
Potentes.
Capaces de sostener y mover el cuerpo.
Y dentro de nuestra práctica adquieren una función especial.
13. Ritsuzen
Para comprenderlo tenemos que volver al ritsuzen.
La meditación de pie.
No estamos hablando de hacer cardio.
No estamos hablando de resistencia cardiovascular.
No estamos hablando de recorrer kilómetros.
Estamos hablando de permanecer.
De sostener.
De estar de pie.
De permitir que la postura se convierta en objeto de atención.
14. La pierna como territorio
Cuando permaneces de pie conscientemente, las piernas dejan de ser simples soportes.
Se convierten en territorio de percepción.
Los cuádriceps trabajan.
La postura exige organización.
El equilibrio reclama atención.
La respiración continúa.
Y entonces aparece una experiencia:
la pierna se convierte en presencia.
15. Generación energética
Dentro del lenguaje de este sistema, podemos hablar de los cuádriceps como un espacio de generación energética.
Pero nuevamente debemos comprender qué significa.
No hablamos de una batería fisiológica independiente.
Hablamos de la sensación de activación, estabilidad, fuerza y disponibilidad que puede surgir cuando mantenemos una postura de pie con atención.
El cuerpo se organiza.
La atención desciende.
La pierna participa.
Y la experiencia se intensifica.
16. La diferencia con el cardio
Esto es importante.
Ritsuzen no es cardio.
No busca aumentar el gasto energético mediante movimiento continuo.
Su lógica es diferente.
Quietud exterior.
Trabajo interior.
Desde fuera parece que no ocurre nada.
Pero dentro del cuerpo existe una organización permanente.
Ajustes posturales.
Tensión muscular.
Respiración.
Equilibrio.
Atención.
17. Dos puertas
Así aparecen las dos grandes puertas iniciales del sistema:
HOMBROS → ENTRADA SUPERIOR
CUÁDRICEPS → ENTRADA INFERIOR
Una arriba.
Otra abajo.
Una organiza la relación con el tronco y los brazos.
La otra establece la relación con la tierra y la vertical.
Y entre ambas comienza a construirse el mapa corporal.
18. Arriba y abajo
Durante mucho tiempo hemos vivido casi exclusivamente arriba.
En la cabeza.
En el pensamiento.
En la preocupación.
En la anticipación.
En el análisis.
La psicología corporal propone otra cosa:
bajar.
Bajar al hombro.
Bajar al pecho.
Bajar al abdomen.
Bajar a la pelvis.
Bajar a las piernas.
Bajar a los pies.
Hasta volver a sentir que estamos dentro de nuestro propio cuerpo.
19. El cuerpo como mapa
Y cuando empiezas a recorrer el cuerpo de esta manera, cada músculo empieza a convertirse en una coordenada.
Ya no existe solamente:
“pecho”.
Existe una experiencia del pecho.
No existe solamente:
“hombro”.
Existe una experiencia del hombro.
No existe solamente:
“cuádriceps”.
Existe una experiencia de la pierna.
La anatomía se convierte en un mapa de experiencia.
20. La idiosincrasia
Por eso cada músculo tiene su idiosincrasia.
No como una personalidad literal.
No como si un músculo pudiera pensar.
Sino como una forma particular de participar en la experiencia corporal.
Un músculo puede darte sensación de expansión.
Otro de estabilidad.
Otro de protección.
Otro de apertura.
Otro de arraigo.
Y esas asociaciones deben descubrirse en la práctica, no imponerse desde una teoría.
21. Entrenar es descubrir
Esto cambia radicalmente la manera de entrenar.
Ya no vienes con todas las respuestas.
Vienes con preguntas.
¿Qué siento?
¿Dónde aparece la tensión?
¿Qué ocurre cuando mantengo esta postura?
¿Qué cambia cuando modifico la respiración?
¿Qué sucede cuando aumento ligeramente la carga?
¿Qué parte del cuerpo empieza a participar?
Entrenar se convierte en investigar.
22. El músculo despierto
El objetivo inicial no es agotar.
Es despertar.
Despertar significa aumentar la percepción y la disponibilidad del músculo dentro de un movimiento o postura.
Después podremos utilizar la carga.
Después podremos amplificar.
Pero primero:
sentir.
Porque un músculo que no percibes difícilmente puede convertirse en una herramienta consciente de exploración.
23. El cuerpo como laboratorio
El cuerpo se convierte entonces en un laboratorio.
No necesitas un laboratorio externo.
No necesitas una máquina sofisticada.
Tienes tus hombros.
Tus piernas.
Tu respiración.
Tu atención.
Tu postura.
Y tienes una carga que puede amplificar la experiencia.
El laboratorio eres tú.
24. La psicología corporal empieza aquí
La psicología corporal comienza cuando dejamos de preguntarnos únicamente:
“¿Qué músculo estoy trabajando?”
Y empezamos a preguntar:
“¿Qué experiencia estoy construyendo al trabajar este músculo?”
Esa pregunta abre un territorio completamente diferente.
Porque entonces el entrenamiento deja de ser exclusivamente mecánico.
Se convierte en una práctica de conciencia corporal.
25. La conquista
La conquista de este capítulo consiste en aprender a reconocer las puertas.
Arriba:
los hombros.
Abajo:
los cuádriceps.
Entre ambos:
la vertical.
La respiración.
La atención.
El cuerpo entero.
ENTRADA → ATENCIÓN → ACTIVACIÓN → AMPLIFICACIÓN → EXPERIENCIA.
Y desde ahí comienza realmente la psicología corporal.
Porque una vez que has aprendido a entrar en el cuerpo, la siguiente pregunta es inevitable:
¿qué ocurre cuando cada músculo empieza a revelar su propio lenguaje?
Ahí comienza el verdadero mapa de las Claves del entrenamiento neurocelular.
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